jueves, 11 de marzo de 2010

Si el Manchas se convierte en hombre

El Manchas llegó un sábado a mi casa. Mi hermana me dijo que era lindo. Yo le creí y me entusiasmé con la idea de albergarlo unos cuantos días hasta que le consiguiéramos un hogar. Nosotros ya teníamos a la Preciosa, una cocker blanca, aunque el veterinario nos ha dicho que es albina porque los de su raza son color caramelo. Preciosa hace honor a su nombre, consiguiendo que las personas se le acerquen para acariciarla. Yo le enseñé a dar la patita y esta gracia la hace más encantadora.

Mi hermana lo conoció unas semanas antes. Tiempo después le pregunté por qué lo había recogido. Lo vio varias veces por el Mercado de Magdalena. En dos ocasiones le dejó comida y puedo percatarse del bulto que colgaba de su cuello. La conmovió tanto aquello que decidió recogerlo para buscarle un hogar. Previamente lo había llevado al veterinario y éste le drenó el bulto y le dijo que no era un tumor sino el producto de una infección mal curada, quizás por un ataque de otro perro.

Su estadía en mi casa sería temporal. Esa fue la condición que impuso mi papá para que se quedara. Mi hermana nos prometió que le conseguiría un hogar pronto. Bibi aquí está el Manchas me dijo. Me imaginaba al perro lindo que ella había descrito, pero no era más que un flaquito de mirada perdida. Quise acariciarlo y fingir que me gustaba, pero los perros sienten la falsedad y me evitó en todo momento.

Con el tiempo encontré su mirada y comprendí su nobleza. El Manchas es tímido. No exige mucho. Acepta con humildad mi cariño. Le gusta dormir y verlo así me recuerda lo apacible de su alma. En la calle en cambio, ladra fuerte y la gente le tiene miedo. Nadie cree que es bueno y noble.

Ha pasado más de un año desde aquel sábado en que mi hermana prometió conseguirle un hogar al Manchas. Mi papá es el más encariñado con él, en cambio no soporta a la Preciosa porque le parece muy malcriada para ser un simple perro.

Le he dicho a Héctor que si el Manchas se convierte en un hombre me casaría sin dudarlo con él. Porque adoro su nobleza. Y cómo sería el Manchas si fuera un hombre me ha preguntado Héctor. Sería un hombre de mediana estatura, delgado, rostro lánguido, iluminado por unos hermosos ojos claros. Tendría el alma pura y un corazón noble. Le gustaría estar cerca mío y yo contaría las horas para verlo de nuevo. Le hablaría y él sólo escucharía. Se ha reído Héctor. Con su sonrisa socarrona. Sabe que se parece un poco al Manchas y por eso lo quiero. Tienes algo de perro creo haberle dicho.

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